Calderas de vapor

El objetivo de nuestros servicios es mantener la máxima calidad en el vapor producido, manteniendo el rendimiento del diseño del generador alargando su vida útil al máximo.

Nuestro propósito lo conseguimos con:

  • Análisis inicial de la instalación a tratar
  • Correcta selección de los principios activos a dosificar.
  • Sistemas y puntos de dosificación adecuados para el tratamiento.
  • Régimen de visitas adecuado, por personal cualificado y experimentado.
  • Control analítico del agua en los diferentes puntos relevantes de la instalación.
  • Comunicación directa con los responsables de producción y con sus operarios.
  • En todas nuestras intervenciones emitimos un informe escrito a los responsables.

Problemas más frecuentes

En caso de no llevar un correcto control de agua en el circuito de producción de vapor, nos encontraremos con problemas en la instalación, generando un vapor de mala calidad, averías en la caldera y costos añadidos por mantenimientos correctivos.

Corrosión

Es la disolución del metal producida por el agua, causada generalmente por el oxígeno disuelto, el potencial de hidrógeno o la aireación diferencial. Como consecuencia, la merma de espesores con debilitamiento del conjunto, ensuciamiento del agua empeoramiento de la calidad del vapor producido.

Un indicador claro de este fenómeno, además de la elevada presencia de hierro disuelto en el agua, es el aspecto del nivel visual.

En casos extremos, la corrosión produce la parada del generador por comunicación entre zonas de agua y combustión, teniendo que anular tubos vaporizadores con la consiguiente pérdida de rendimiento.

Incrustación

Es la precipitación en forma adherente de las sales disueltas en el agua, principalmente de calcio y magnesio sobre el tubo hogar y los vaporizadores.

La incrustación produce un importante aumento en el consumo de combustible, fatiga en el metal de construcción y en definitiva, una disminución importante del rendimiento.

A estas circunstancias se llega tras un periodo en el que ha fallado el pretratamiento, el tratamiento químico y la tasa de concentración en el agua del interior de la caldera.

El exceso de incrustación que se decanta llega a taponar las salidas de agua para purgas de fondo, con lo que estas pierden eficacia.

CorrosiónLa solución inmediata a una instalación ya afectada gravemente por este problema pasa por procesos extremadamente agresivos para la misma, con productos químicos ácidos de peligrosa manipulación. Además, conlleva la generación de efluentes peligrosos que se han de tratar de forma muy específica. Ello encarece el proceso y pone en riesgo la instalación.